Estructura del relato
Hamartia
El término de Aristóteles para el error o defecto trágico que hunde al héroe, del griego hamartánein, 'fallar el blanco'.
La hamartia es el término de Aristóteles para el error fatal de la tragedia. La palabra viene del griego hamartánein, "fallar el blanco" o "errar", y en la crítica trágica "se refiere al defecto mayor o la debilidad inherente de disposición que conduce a un personaje a una caída (potencial)". En la Poética es el error que pone la reversión en marcha, y pertenece a un héroe de alto rango que no es ni excepcionalmente virtuoso ni villano, para que la catástrofe se lea como causa y efecto y no como merecimiento.
La pelea interpretativa es vieja: ¿es la hamartia un defecto trágico, un fallo moral castigado, como leyó el neoclasicismo la Fedra de Racine, o un error trágico, un fallo moralmente neutro nacido de la ignorancia? Edipo, ignorante de su propio linaje, es el ejemplo central. Para quien escribe, las dos lecturas son motores de una caída, con tal de que la catástrofe se siga del carácter y no del accidente. La hamartia es la raíz clásica del arco de personaje trágico, y el mismo Aristóteles que la exigía condenó el deus ex machina: los finales hay que ganarlos.