Géneros
Magia dura y blanda
El espectro de Sanderson para los sistemas de magia: la magia dura tiene reglas que la lectora conoce; la blanda se deja sin explicar, comprando asombro al precio de resolver problemas de trama.
Dura y blanda son los dos extremos del espectro que traza Brandon Sanderson en su ensayo de la Primera Ley: "La capacidad de una autora para resolver conflictos con magia es DIRECTAMENTE PROPORCIONAL a lo bien que la lectora entienda dicha magia". Él ve "un continuo, o una escala, que mide cómo usan los autores su magia". En el extremo blando (Tolkien, Canción de hielo y fuego), la magia existe para "establecer una sensación de asombro y darle al escenario un aire fantástico", y sus reglas se quedan sin explicar. En el extremo duro (los relatos de robots de Asimov, Spider-man), la autora expone las reglas para que la lectora pueda anticipar las soluciones; ahí, "la propia magia es un personaje".
La distinción importa porque pone precio a tus finales. Quienes escriben buena magia blanda "muy, muy rara vez" resuelven problemas con magia; está ahí por lo visual y la atmósfera. La magia dura puede resolver problemas de trama abiertamente, porque la lectora podía ver venir la solución. Sea cual sea el extremo que elijas, las reglas que sí declares se vuelven canon contra el que se lee el libro entero. Véanse las leyes de Sanderson y Magic A is Magic A.